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Posted by on May 4, 2017 in 7-12 años, Cuentos |

El Pájaro Mágico y el Cuervo Peri

El Pajaro Mágico y el Cuervo Peri

Había una vez un joven llamado Hassan, que era tan pobre que apenas tenía ropa para vestirse, y que a menudo estaba obligado a irse a dormir sin haber cenado.

Un día Hassan salió al bosque más allá de la ciudad y puso una trampa, con la esperanza de atrapar un pájaro o un pequeño animal que le serviría para una comida. Después de colocarlo, se escondió en los arbustos cercanos, para esperar. No había estado allí mucho tiempo cuando oyó un fuerte ruido, y corriendo, vio que un gran cuervo negro estaba atrapado en la trampa.

Hassan estaba muy decepcionado. Había esperado algo más agradable para comer que un cuervo. Sin embargo, incluso eso era mejor que nada. Tomó el pájaro de la trampa, y estaba a punto de torcer su cuello cuando el animal le habló con una voz humana.

¡Hassan, Hassan, no me mates! Perdona mi vida y te haré rico.

Hassan se sorprendió mucho al oír al cuervo hablar, pero después de su sorpresa,respondió.

-¡Hacerme rico! -exclamó.
-¿Cómo puedes hacerlo?- Eres un cuervo.
¡No, te creo!.

Tengo hambre, y lo mejor que podría hacer sería llenar mi estomago contigo!

De nuevo estaba a punto de retorcer el cuello del pájaro, cuando este lo volvió a interrumpir:

-¡Hassan! ¡Hassan! No sabes lo que estás haciendo. No soy un cuervo común. Déjame ir ahora, y vuelves mañana a este mismo lugar y encontrarás algo en la trampa que valdrá más para ti de lo que puedas imaginar.

-Muy bien -dijo Hassan.
-Te dejaré ir, pero lo hago por piedad, aunque no crea que puedas mejorar mi fortuna lo más mínimo.

-Eso está bien -dijo el cuervo-.
Verás, sin embargo, que cumpliré mi promesa.
Pero antes de dejarme ir, saca tres plumas de mis alas. Si alguna vez te encuentras en problemas, lanza una de estas plumas al aire y llámame, y vendré en tu ayuda.

Hassan hizo lo que el cuervo le pidió. Sacó tres plumas de sus alas, pero al hacerlo, no pudo evitar reírse.

-Puedes reírte -dijo el cuervo-, pero pronto descubrirás que mis promesas no son vanas. Mañana volverás a tu trampa y encontrarás en ella algo que te será de gran valor.

Entonces extendió sus alas y voló lejos sobre las copas de los árboles.

Hassan volvió a casa, y al día siguiente volvió al bosque. Cuando se acercó al lugar donde estaba la trampa, lanzó un grito de alegría y asombro. Atrapado en ella había estaba el pajaro más hermoso que había visto o soñado. Sus plumas eran de plata pura, y sobre esas plumas otras de mil colores aún más hermosas, eran como los colores del arco iris. Sus ojos brillaban como diamantes, y su cresta estaba inclinada con joyas de siete tipos diferentes.

“Un pájaro como este no es para ser comido”, dijo Hassan para sí mismo. “Es un regalo apropiado para el Rey. Lo llevaré al palacio y se lo regalaré, y él me recompensará con generosidad.
Al mismo tiempo, no podía dejar de maravillarse al pensar que suerte había tenido por encontrarse el día anterior con el mágico cuervo.

El joven se apresuró a regresar a la ciudad y tomó prestada una jaula de un vecino. Entonces volvió al árbol, y puso el pájaro en la jaula, y salió hacia palacio. Había cubierto con un trozo tela la jaula, para esconder al pájaro, pero brillaba tanto que incluso brillaba a través de la tela, y todos los que se lo cruzaban pensaban que llevaría aquel joven tan harapiento.

En el palacio Hassan descubrió que era difícil ver al rey. Al fin, sin embargo, se le permitió llegar ante su presencia, y descubrió la jaula para que el pájaro pudiera ser visto.

El rey se llenó de asombro ante lo que vió. Nunca había visto un ave semejante. Preguntó a Hassan y le hizo repetir una y otra vez la historia de cómo había capturado al pájaro, y exactamente qué era lo que el cuervo le había dicho.

-Hay algo de magia en esto -dijo el rey-. Guardaré el pájaro, y nunca antes he recibido un regalo que me gustara tanto. Así que probaré lo que te dijo el cuervo, de ahora en adelante te haré inmensamente rico.

El rey entonces hizo que el joven se vistiera con vestiduras magníficas, y también le dio dinero para comprar una casa hermosa cerca del palacio, y todas las comodidades, y oro para gastar. Cada día mandaba llamar a Hassan para que fuera a palacio,y porque el joven era muy inteligente, y aconsejaba muy bien al rey.

Pero el éxito de Hassan no gusto a todo el mundo, el anterior consejero del rey se puso muy celoso, y comenzó a planear como perjudicar a Hassan, y recuperar el favor del rey. Un día fue al rey y le dijo: “¡Qué lástima que el pájaro mágico que te ha traído Hassan deba estar prisionero en una jaula! Debería tener un gran palacio de marfil, donde todos tus súbditos puedan visitarlo y contemplarlo, y así serás el rey más famoso y querido.

-Eso es cierto -contestó el rey-, pero no sé cómo construir un palacio como ese. No hay marfil suficiente en todo mi reino para construir tal cosa.

-Tengo la solución -contestó el enemigo de Hassan- que Hassan con las plumas mágicas construya el palacio, y si él se niega puedes amenazarlo con la muerte. Seguro que el lo construye.

Esto dijo el enemigo, no porque lo creyera en absoluto, sino porque quería destruir a Hassan.

El rey aceptó el plan. Envió a buscar a Hassan y le dijo: “Como sabes, estoy muy contento con el pájaro que me has regalado, pero ahora deseo otra cosa. Deseo que construyas un palacio de marfil en el que el pájaro pueda vivir y en el que puedan ir a visitarlo.

-Ay, Majestad, ¿cómo puedo construir un lugar así? -exclamó Hassan. -En todo su reino no hay suficiente marfil para construir un palacio como me pide.

-Sin embargo, debes construirlo, o responderás con tu vida.

Cuando Hassan oyó estas palabras, se sintió muy preocupado. Salió de la presencia del rey y volvió a casa, y allí se dispuso a morir, pues no sabía dónde encontrar suficiente marfil para construir una habitación, menos aún un palacio entero.

De repente, en medio de su desesperación, recordó las tres plumas que había arrancado del ala del cuervo. Temía haberlas perdido, pero después de buscarlas un rato, los encontró entre los harapos que llevaba cuando era poble. Las tomó, y lanzando una de ella al aire,llamó al cuervo para que fuera a ayudarlo.

Casi al instante oyó el ruido de un fuerte aleteo de alas, y el cuervo entro por la ventana y se posó a su lado.

“¿Qué quieres?” Preguntó el cuervo, “¿y por qué me has llamado? ¿Tienes problemas?”

-Si los tengo -respondió Hassan- y problemas que pueden acabar con mi vida. Luego le contó al cuervo qué era lo que el rey le había pedido y que no veía cómo llevarlo a cabo.

-No te preocupes -contestó el cuervo. -No es tan difícil. Pídele al Rey que te dé cuarenta barriles de vino, con bueyes para llevarlos, y cuarenta sirvientes para conducir los carros, y tú vienes conmigo al bosque, y yo conseguiré el marfil para ti .

El joven tenía pocas esperanzas. Sin embargo, le hizo las peticiones al rey, como le había dicho el cuervo,barriles de vino, bueyes y cuarenta sirvientes con cuarenta carros, y el rey no tardó en dárselo todo. Entonces Hassan se fue con ellos al bosque, y el cuervo voló antes para mostrarle en qué dirección ir. Después de haber recorrido una larga distancia, llegaron a un estanque, y en todo aquel lago se veían marcas que mostraban que era el lugar donde bebía una gran manada de elefantes. Pero había habido una sequía, y el agua casi se había secado.

El cuervo pidió a Hassan llenarel estanque con el vino que había traído. Luego se escondieron todos, Hassan, el cuervo, los carros ,bueyes y sirvientes.

Hacia el atardecer hubo un gran ruido de pisadas, y una enorme manada de elefantes bajó al estanque para beber. Estaban muy sedientos, porque el agua escaseaba desde había días. Cuando encontraron el estanque lleno hasta el borde, saltaron de alegría y se precipitaron a beber. Bebieron y bebieron, y bajo el efecto del vino, todos fueron cayendo dormidos.

Entonces Hassan llamó a los cuarenta sirvientes, y vinieron y cortaron todos los colmillos de los elefantes y los cargaron en los carros.

Toda la comitiva con Hassan a la cabeza, abandonó el bosque rapidamente para que los elefantes no despertaran, y regresaron a la ciudad.

Cuando el rey vio las grandes cantidades de marfil que Hassan había traído consigo, no podía creerlo.

El enemigo de Hassan estaba lleno de rabia y envidia, pero disimulaba.
-¿No lo sabía yo? -le dijo al rey.
“Te digo que no hay nada en el mundo que Hassan no pueda hacer si lo desea”.

El palacio de marfil fue construido, y todos los días el rey y muchos ciudadnos iban allí para sentarse y observar al pájaro, y Hassan era el favorito del rey otra vez.

Pero un día el enemigo de Hassan pensó en un nuevo complot para perjudicarlo.

Se dirigió al rey y le dijo: -¡Qué lástima que un pájaro tan bello como éste jamás cante! No hay duda de que podría ser la música más maravillosa que podrían oír tus súbditos. ”

-Sí, es una lástima -respondió el rey, y al instante quedó pensativo.

-Debe ser por que el pájaro ha cambiado de dueño, y siente añoranza por su antiguo dueño, si Hassan quisiera podría traer a su antiguo dueño y así el pájaro volvería a cantar.

-Sí, eso es cierto -dijo el rey-, y me gustaría mucho oírlo cantar.

Luego envió a Hassan y le dijo lo que él deseaba.

-Pero, Majestad -exclamó Hassan con desesperación-, no sé quién era el dueño del pájaro, ni tengo ningún medio para averiguarlo. Como sabes, la cogí en una trampa lejos de la ciudad, allí no hay ninguna casa cercana.

Sin embargo, el rey estaba decidido a que Hassan encontrara al antiguo dueño del pájaro y lo llevara al palacio. Si no lo haces, deberás responder con tu vida.

Hassan salió de la presencia del Rey muy triste. Luego se acordó de las plumas del cuervo. Tomó una de los dos que aún quedaban, y la lanzó al aire, y llamó al cuervo para que viniera.

Casi inmediatamente el cuervo apareció y se posó en el suelo junto a él.

-¿Qué es lo que deseas ahora? -preguntó. ¿Estás otra vez en problemas?

“Sí, estoy en problemas, y mi problema es muy triste.” Hassan le dijo al cuervo qué era lo que el rey le exigía.

-Esto es un asunto más difícil que el anterior -respondió el cuervo. “Sin embargo, puede arreglarse. ¿Le pides al rey que te entregue un barco equipado de la manera más completa y magnífica, Las velas deben ser de seda. Debe ser pintado con oro por dentro y por fuera. Debe haber un comedor lleno de cortinas de terciopelo, y los platos deben ser de oro macizo. También debe haber un baño con bañera de mármol, y debe haber doncellas en el barco, vestidas de colores brillantes, y con pulseras y tobilleras de oro con piedras preciosas. Haz esto, y luego, cuando el barco esté listo, te contaré más. ”

Hassan hizo lo que el cuervo le ordenó. Se dirigió al rey y le pidió un barco equipado exactamente de la manera que el cuervo le había descrito. Y el rey se lo dió.

Cuando el barco estuvo equipado, Hassan subió a bordo, llevando al cuervo con él. Navegaron y se alejaron, el cuervo dirigía la dirección del barco en todo momento. Después de siete días y siete noches, llegaron a la vista de una isla. La isla era muy bonita, porque había flores y árboles con frutas exóticas, y bonitas casas y palacios.

-Mira, Hassan -dijo el cuervo-. -Ese es el lugar que puede solucionar tus problemas. Ahora escucha atentamente lo que voy a contarte, porque yo no puedo acompañarte; Debo dejarte solo, pero si sigues exactamente todas mis indicaciones, todo irá bien. Esta isla pertenece a la Reina de los Peris. Ella es una hada muy poderosa, muy hermosa, y también muy curiosa. Cuando vea tu embarcación, estará ansiosa por averiguar de dónde procede y quién es el dueño. Ella enviará a sus mensajeros para preguntar, pero no debes responder a ninguna pregunta, y no debes permitir que nadie más que la Reina suba a bordo. Ella querrá conocer todo el buque, y cuando vea el baño lo admirará tanto que deseará tomar un baño. Entonces, mientras se esté bañando, debes alejarte de la isla con ella, porque ella es la dueña del pájaro maravilloso, y el pájaro cantará para ella.

Hassan prometió hacer exactamente lo que el cuervo le ordenó, y luego extendió sus alas y voló lejos. Hassan ordenó al capitán que navegara cerca de la orilla de la isla, y cerca de un bonito palacio anclaron.

Enseguida pudo ver que habían sido observados desde la isla. La gente se reunió en la orilla, muchos de ellos magníficamente vestidos, y se acercaron varias embarcaciones al lado del barco. En ellos había mensajeros de la Reina.

Estos mensajeros le preguntaron a Hassan de dónde venía el barco y de quién era. Pero Hassan no contestó ninguna de estas preguntas. Tampoco les permitiría subir a bordo para examinar el barco, aunque lo deseaban mucho, y la reina se lo había ordenado.

-Si la reina quiere saber como es el barco, debe venir ella misma -dijo Hassan.

Los mensajeros volvieron a la orilla muy insatisfechos. Pero luego otro barco salió de la orilla, y en él estaba la misma Reina. Ella fue hasta el lado de la nave, y ella les dijo que subiría a bordo y traería sus doncellas con ella.

Era tan hermosa y tan elegante que Hassan casi no sabía cómo rechazarla. Sin embargo, recordó las palabras del cuervo, y estaba determinado a obedecerlas.

“Su majestad, si me hace el honor de entrar en mi barco, él y todo lo que hay en él son suyos”, dijo; Pero no puede subir al barco nadie con usted, no lo puedo permitir, porque tengo expresamente prohibido permitir que nadie más que usted visite el barco.

La reina se sintió muy ofendida por las palabras de Hassan. Sin embargo, era tan curiosa que no pudo resistirse a subir a bordo para ver si el barco era realmente tan magnífico como parecía desde fuera.

Hassan se lo mostró por todas partes, y ella se llenó de admiración por la belleza y plenitud de su mobiliario. Cuando entró en la habitación donde estaba el baño de mármol, estaba particularmente encantada, y después de examinar todo, le dijo a Hassan que le gustaría bañarse en la bañera de mármol.

Hassan se retiró de inmediato y envió a las damiselas que había traído con él para asistir a la reina.

Mientras ella se bañaba, las velas fueron hizadas, y el barco navegó lejos de la isla y de nuevo a través del mar hacia la propia tierra de Hassan.

Cuando la Reina terminó de bañarse y regresó a la cubierta, se sorprendió al ver que el barco estaba en camino y que la isla ya había desaparecido. Le ordenó a Hassan que la llevara de vuelta a su isla, pero este no se lo podía permitir. Le explicó a la reina por qué la había llevado, que era para salvar su propia vida. Dijo que más tarde, si lo deseaba, podía volver a su país, pero primero debía ver si el pájaro le pertenecía a ella, y si cantaría para ella. También le contó tantas cosas agradables sobre el rey, su señor, que la reina tenía curiosidad de verlo.

“No dudo de lo que me dices,” dijo ella, “el pájaro es uno que perdí hace algún tiempo. Si es así, me alegraré de hacerlo cantar para tu rey, pero después de eso, por supuesto, tengo que volver a casa, y llevaré el pájaro conmigo.

El joven dudó si el rey estaría de acuerdo con esto, pero guardó sus pensamientos para sí mismo, y finalmente llevó a la reina a la ciudad y al palacio del rey.

Cuando el rey vio a la señora que Hassan había traído con él, se sorprendió de su belleza. No podía pensar en otra cosa. Incluso se olvido del pájaro. La hizo sentarse a su mano derecha e hizo todo lo que pudo para entretenerla.

La reina no se sintió menos complacida con él, y estuvieron hablando y riendo agradablemente juntos.

-Y ahora, Majestad -dijo por fin la reina-, visitemos el palacio de marfil donde se guarda el maravilloso pajaro, y veamos si es mío, y si es así, puedo prometerle que comenzará inmediatamente cantar, y que su voz es tan hermosa como su plumaje.

El rey se levantó enseguida y juntos fueron al palacio de marfil. Tan pronto como la reina cruzó el umbral, el pájaro estalló a cantar, y su canción era tan hermosa que todos los que la oyeron parecían encantados. No podían moverse, ni apenas respirar hasta que la canción terminó.

Después del primer día en el palacio del rey, la reina no habló más de volver a su propia isla. Se había enamorado profundamente del Rey, y él de ella.

En poco tiempo se casaron, y luego Hassan se convirtió en la mano derecha de los nuevos reyes. y tuvo todo la riqueza y honores que deseaba.

El anterior consejero del rey estaba sumido en la rabia y envidia, casi no podía comer ni dormir de tanta envidia.

Ahora, después de que el rey y la reina hubieran estado casados ​​por poco más de un año, la reina se enfermó y su enfermedad era tan grave que todos los doctores del reino no podían hacer nada por ella. Parecía que iba a morir.

Cuando esto se supo, el enemigo de Hassan fue al Rey y dijo: “Su Majestad, yo no soy más que un hombre ignorante. Sé que no piensas en mí ni en mis palabras, pero ¿no es posible que haya alguna medicina en el propio país de la Reina que pueda curarla? Y si es así, ¿por qué no enviar a Hassan para que la encuentre? Porque solo él sabe dónde está su isla.

Esto dijo el enemigo, porque esperaba que si Hassan regresaba a la isla, la gente de allí lo mataría o lo haría prisionero porque se había llevado a su reina.

El rey, sin embargo, nunca pensó en eso. Sólo pensó en lo que podría salvar la vida de la reina. El consejo que recibió le pareció muy sabio. Inmediatamente llamó a Hassan y le dijo lo que él quería que hiciera: que regresara al país de la reina y le pidiera a su médico de la corte alguna medicina para poder curarla.

Hassan comprendió perfectamente cuan peligrosa era la misión. Sabía también por qué su enemigo lo había sugerido; Que no era por amor a la Reina, sino por odio hacia él.

Sin embargo, no dijo nada al rey. Sólo aceptó lo que su amo deseaba y de inmediato se dispuso a partir. Primero, sin embargo, sacó la tercera pluma que el cuervo le había dado, la sopló en el aire y llamó al cuervo para que viniera.

En seguida apareció el cuervo.

-¿Qué querrías de mí ahora? -preguntó al joven. -¿Tiene algún problema nuevo?

-Eso no lo sé -respondió Hassan-, pero el Rey me envía a una misión que, según me parece, es muy peligrosa.

Entonces le contó al cuervo qué era lo que el rey le pedía.

 

El cuervo parecía muy alterado cuando oyó hablar de la enfermedad de la reina. -Tienes que ir -dijo-, y vete inmediatamente. De hecho, hay una medicina en el palacio de la Reina que le salvará la vida si puedes traerla a tiempo. No sufrirás ningún daño de la gente en el palacio. Ellos, de hecho, te darán la medicina inmediatamente cuando se enteren de que la Reina está necesitada de ella. Pero en la entrada del palacio hay dos leones feroces. Ellos te harán pedazos antes de que puedas entrar, a menos que tengas mi ayuda.

El cuervo entonces ordenó al joven que mirara cuidadosamente su ala derecha. “Encontrarás allí una sola pluma de plata”, dijo. -Arráncamela y llévala contigo. Cuando los leones se precipiten sobre ti, debes tocarlos de inmediato con esa pluma, y ​​luego se volverán dóciles, y podrás pasarlos sin problema alguno.

El cuervo se inclinó ante Hassan y extendió sus alas, y Hassan vio que la tercera pluma de la punta del ala derecha era de plata pura. La arrancó y, ocultándola en un lugar seguro en su ropa, comenzó su viaje. Durante siete días y siete noches navegó a través de los mares en la misma dirección que había ido anteriormente, y en la mañana del octavo día llegó a la vista de la isla. atracó el barco y se dirigió hacia el palacio, y no vio a nadie en su camino. Apenas se acercó a la entrada, dos leones feroces saltaron y se precipitaron contra él como si quisieran despedazarlo, Hassan estaba aterrorizado ante su apariencia, parecía perdería la vida, pero se mantuvo firme hasta que estuvieron casi sobre él, y los tocó con la pluma. En seguida se volvieron perfectamente dóciles, e incluso se echaron a sus pies como si fuera su amo. Así que Hassan pasó entre ellos y entró en el palacio.

Los que estaban allí estaban muy sorprendidos al ver entrar a un desconocido. No podían entender cómo había sido capaz de pasar entre los leones sin ser despedazado.

El joven les explicó todo, y les mostró la pluma de plata. También les dijo la necesidad urgente de su reina, y les rogó, si tenían alguna medicina que pudiera salvarla.
La gente del palacio se extrañaron cuando les mostró la pluma. Pero cuando dio a conocer la enfermedad de la Reina, se apresuraron a buscar una medicina que siempre usaba, y se la dieron.

“Esto la salvará”, le dijeron, “porque ella la ha usado a menudo para recuperarse otras veces que ha estado muy grave”.

Luego lo escoltaron hasta la orilla del mar, mostrándole el mayor honor, y muchos de ellos desearon ir hasta la tierra de Hassan para ayudar a su reina, pero finalmente no lo acompañaron.

Fue nuevamente siete días y siete noches antes de que Hassan llegara al final del viaje, y para entonces el rey estaba desesperado. Ya no tenía esperanza. Sin embargo, cuando oyó que la nave había llegado, envió a sus caballos y jinetes más rápidos para encontrarse con Hassan y llevarlo al palacio.

El joven fue inmediatamente llevado a la habitación donde estaba la Reina tendida sobre un sofá, aparentemente sin vida. El rey, el médico de la corte y sus acompañantes estaban con ella.

¿La has traído? ¿La medicina? -exclamó el rey-.

Hassan lo sacó de su pecho, donde lo llevó, y lo puso en manos del médico de la reina. No se dio cuenta de que el cuervo lo había seguido hasta la habitación.

El médico derramó unas gotas de la droga en una copa y la sujetó a los labios de la reina. En cuanto la tragó, un cambio maravilloso la invadió. El color volvió a sus mejillas y la vida a sus miembros. Abrió los ojos y se sentó y miró a su alrededor.

Inmediatamente sus ojos cayeron sobre el cuervo, y fue a ella a quien la reina dirigió sus primeras palabras.

-¡Oh, despreocupada y desobediente!
-exclamó- ¿que haces aquí?¿que ha pasado?

“¡Ay!” Respondió el cuervo, has estado cerca de la muerte. Pero todo eso ya terminó. Sólo hay felicidad para ti en el futuro. Pero para mí, ¿no terminará nunca mi castigo?

-Sí, muy pronto -dijo la reina. “Si te debo mi peligro, también te debo mi felicidad. Acércate a mí.

Todos en la habitación habían escuchado con asombro esta charla entre la reina y el cuervo. Pero algo aún más extraño iba a suceder.

Cuando el cuervo saltó cerca del sofá, la reina tomó unas gotas de agua de un vaso cercano y roció al pájaro, al mismo tiempo que pronunciaba algunas palabras mágicas.

De inmediato, en lugar del cuervo, una doncella alta y elegante apareció ante la reina, una doncella de gran belleza que era parecida a la misma reina.

El rey y Hassan estaban maravillados ante esta visión.

La reina se volvió hacia el rey con una sonrisa gentil.

“Esta doncella,” dijo ella, “era mi favorita de todos los Peris. Pero ella se hizo orgullosa y altiva, por tener mis favores, y al final incluso me desobedeció. Para castigarla, la convertí en un cuervo y la envié a volar por el mundo, despreciada por todos. Pero ahora la perdonaré porque me trajo a ti, y le volveré a dar mi favor si me puede asegurar de su arrepentimiento.

El Peri se arrodilló ante la reina y le besó la mano, llorando. Le aseguró a su ama que su orgullo estaba realmente roto, y que de ahora en adelante sería su fiel y obediente sierva.

La reina entonces la levantó de sus rodillas y la hizo sentarse a su lado, y todo fue alegría y felicidad.

En cuanto a Hassan, encontró a la doncella tan bella que no pudo apartar los ojos de ella. Ya la amaba con todo su corazón, y no deseaba nada más que tenerla por esposa. El Peri devolvió su amor, y con el consentimiento del Rey y la Reina se casaron, y desde entonces vivieron en el mayor gozo y alegría.

En cuanto al ex favorito, estaba envidioso por la visión de la felicidad de Hassan que al fin no pudo soportarlo más. Vendió su casa y bienes y navegó lejos, nadie sabía adónde, y nadie lo echo de menos nunca, ya que era una mala persona.

¡Qué ideas podemos hablar con los niños de este cuento?

Amabilidad

1. Hassan deja ir al cuervo porque dice que le “compadece”, no porque crea que hará fortuna. ¿Por qué crees que Hassan se compadece del cuervo? ¿Cómo crees que la piedad hace sentir el corazón de una persona?

Orgullo

1. La reina transformó a su favorita, el Peri, en un cuervo, porque ella había llegado a ser “orgullosa y altiva”. ¿Crees que es bueno ser demasiado orgulloso? ¿Cómo crees que ser orgulloso y altivo puede hacer que otros se sientan?